De las consultas a un mapa de páginas
Partimos de lo que ofrece tu empresa y de cómo lo expresa el cliente. Una búsqueda para conocer opciones, otra para comparar proveedores y otra para contratar no deberían recibir la misma respuesta. Agrupamos consultas por intención y elegimos la página que mejor puede resolver cada grupo.
La revisión incluye las páginas que ya reciben impresiones: a menudo mejorar una categoría o un servicio existente aporta más que abrir diez URL nuevas sobre asuntos parecidos.
Qué puede incluir el trabajo de contenidos
- Páginas de servicio: alcance, proceso, dudas y datos de contacto claros.
- Arquitectura y enlaces: rutas comprensibles entre servicios, categorías, casos y recursos.
- Contenido existente: actualizar lo que ha quedado antiguo, fusionar solapamientos y retirar lo que ya no ayuda.
- Señales de experiencia: ejemplos propios, metodología y resultados comprobables con permiso.
- Idiomas: adaptar búsquedas y términos al castellano y al catalán sin limitarse a traducir títulos.
Un ejemplo para un negocio de proximidad
Una empresa de mantenimiento que trabaja en Palafrugell y Palamós puede necesitar una página por servicio principal y una página que explique el ámbito de atención. Si recibe la misma pregunta antes de cada presupuesto, responderla con precisión puede ayudar al cliente y al buscador. No hace falta fabricar una copia de cada servicio para todos los municipios.
Comparamos intención, demanda, competencia, capacidad de explicar el servicio con información propia y posibilidad real de convertir la visita en consulta.
Medimos páginas, no solo palabras
Observamos qué consultas llevan a cada URL, si aparecen otras páginas de la misma web para la misma intención y si el contenido genera contactos útiles. Ese seguimiento marca qué conviene ampliar, corregir o consolidar.
